“Si sos pobre nos dicen que no podés tener celular, como si no tuviéramos deseos y derechos”
“Si sos pobre nos dicen que no podés tener celular, como si no tuviéramos deseos y derechos” Damián Virginilo leyó su primer libro en la Cárcel y en las celdas del pabellón abarrotado de presos escribió las poesías que publicaría al recuperar la libertad.
Hoy tiene un trabajo estable, una familia y el deseo de ayudar a otros en el barrio Obrero y en el interior de la Unidad Penitenciaria Número 6. Su historia es un ejemplo de los cambios que pueden generar el arte y la literatura.
“Estar libre no es salir a la calle, porque podes seguir preso por muchas otras cosas: el abandono y la soledad”, expresó en los estudios de Póster Central.
Damián dijo que ” la estigmatización muchas veces lastima” y agregó: “en mi caso particular me daño mucho desde mi adolescencia. Sufrí mucho por usar gorra, por vestirme de determinada manera, la persecución policial, cómo te mira la gente y porque somos de un barrio”.
“Que seamos pobres no quiere decir que no podamos tener algunas cosas. Nos dicen que si sos pobre, tenes un techo de chapa y no podes tener celular. Cuando sos pobre y logras tenes un manguito queres tener algo lindo. Pero nos dicen que no tenemos derecho. En mi adolescencia me gustaba tener una zapatillas Nike y las miraba en la vidriera. En lugares de encierro, la marca y un par de zapatillas, representan algo deseable y genera peleas”, reflexionó.
Para “el poeta del barrio Obrero” el vínculo con “el arte y la educación surge como una herramienta muy importante”.
“Cuando estuve detenido, los primero años, estaba sin hacer nada. Haber pasado por la escuela y encontrarme con un libro me dio la libertad absoluta. Haber terminado el secundario adentro de la cárcel da cuenta de que todo el resto falló porque yo debería haber terminado el secundario antes. Dentro de la cárcel el 90% de las personas no terminaron el secundario”, advirtió.
Luego, recordó: “Hace dos semanas me escribió un chico que salió de la cárcel diciéndome que leyó mi libro. Él me dijo que quería cambiar. No volví a ingresar a la cárcel, el año pasado cuando presenté el libro mi objetivo era presentarlo en la cárcel para contagiar a otros pibes. No me dejan ingresar, es una orden que viene de Córdoba”.
“Es un gran trabajo el que hacen los docentes. Lo que hacen ellos no es una caridad, es un compromiso, de buscar realmente el cambio”, subrayó.
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