Javega confirmó que no tenía una sospecha previa sobre Bárzola cuando ordenó cotejar su ADN

Cómo anticipó Póster Central el pasado sábado, el fiscal de Instrucción Pablo Javega no tenía una sospecha previa sobre Roberto Bárzola cuando ordenó sumarlo al cotejo de ADN, en el marco de la causa por el femicidio de Nora Dalmasso.
La declaración del fiscal de instrucción es un respaldo clave para Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, quienes están acusados por presunta negligencia por “no haber profundizado la investigación sobre Bárzola”.
En realidad, a pesar de los dichos de la familia Macarrón, nunca existió una hipótesis directa sobre el hombre que había trabajado en la casa donde asesinaron a Nora Dalmasso, ni existió un informe del FBI dentro del expediente que solicitará profundizar la investigación sobre el parquetista, al menos, hasta la prescripción de la causa. Incluso, Javega asumió la instrucción luego del juicio a Marcelo Macarrón y con el tiempo de prescripción vencido y, aún así, no apuntaba contra Bárzola hasta que se dio el cotejo de ADN.
Los Macarrón habían señalado que la persecución penal contra Bárzola “era obvia” y sin embargo, el hallazgo de ADN fue producto esencialmente de haber realizado más de 40 muestras genéticas, entre 200 que iban a ser ordenadas.
En su declaración, el fiscal de Cámara, Julio Rivero, ratificó en un extenso testimonio que “fue casual” el hallazgo del ADN del Bárzola y agregó: “las pruebas deben ser legalmente obtenidas y legalmente incorporadas”.