Tomate un tiempo, vení
Por Pablo Callejón
Es importante que lo sepas, los docentes que le enseñan a tu hijo o hija, que lo están formando para ser veterinario, ingeniero, químico, enfermero, contador o abogado, reciben sueldos de pobreza. Ya se que estás enojado o enojada cada vez que hay un paro. Te molesta y es entendible. Nadie quiere hacer una medida de fuerza y mucho menos verse afectados. Cuando esos paros suceden es porque algo anda mal. Y a la Uni pública, quitándole sus recursos le están haciendo mucho mal.
¿Querés saber por qué paran los docentes? te cuento:
Este es el salario de los profes con dedicación simple:
Profe titular: $364.022
Asociado: $323.923
Adjunto: $283.969
Jefe de Trabajos Prácticos: 243.874 pesos.
Mirá cuanto ganan los profes con dedicación semi:
Profe titular: $728.046
Auxiliar de primera: $407.479
Asociado: $647.854
Adjunto: $567.943
Jefe de Trabajos Prácticos: 487.755 pesos.
Y esto reciben los profes con dedicación exclusiva:
Titular: 1.456.091 pesos.
Asociado: $1.295.710
Adjunto: $1.135.896
Jefe de Trabajos Prácticos: $975.510
Auxiliar de primera: 814.961 pesos.
Seis de cada 10 profes que le dan clases a tu hijo o hija reciben salarios de pobreza. Son muchos números, lo se, pero también son historias. Ser docente y ser pobre define mucho más que la vida de quienes sufren por no llegar a fin de mes, no poder adquirir un apunte o un libro, o volver del super con la angustia de no comprar ni lo mínimamente necesario. Ser maestro, profe, docente o seño y tener sueldos de pobreza nos muestra las prioridades de una sociedad.
Ya se, te dijeron que era necesario hacer auditorías. Te cuento algo, el 90 por ciento de los gastos universitarios son en salarios. ¿Qué auditoria te imaginas que podría justificar que una mayoría de los docentes que le enseñan a tu hijo o hija tiene que recibir ingresos de 300 mil pesos o 700 mil, en el mejor de los casos? Permitime decirte algo más, el otro 10 por ciento del presupuesto universitario se destina a los gastos de mantenimiento de las universidades.
Quizás hoy desconfías de todo y estás muy enojado. Pero, te propongo algo. Venite a la Uni. Un ratito. No solo es pública y gratuita, también es de acceso libre. Date una vuelta, el campus es inmenso y al menos a mí, siempre me genera una emoción especial recorrerlo. Mirá a los 20 mil pibes y pibas que van a clases como tu hijo o hija, con el mismo sueño. Vas a ver que en su mayoría, -inmensa diría yo-, son estudiantes de familias trabajadoras, muchos de ellos primera generación de universitarios, que nunca podrían pagar la cuota de una universidad privada.
Dale, tomate un tiempo y preguntales a esos pibes y pibas, hablalo también con tus hijos. Deciles que te cuenten que aprenden en clases, qué autores leen, qué prácticos realizaron, qué materias les resulta más difícil y en cuáles tienen más potencial. Hablá de la Uni con ellos, reconocelos en su esfuerzo y en el de quienes les enseñan.
Date una vueltita por la Uni, caminala. Hay un comedor, quioscos y fotocopiadoras de los centros de estudiantes, alumnos tomando mates mientras estudian en el parque, una biblioteca impactante, laboratorios, estudios, aulas y más aulas. Recorrela y quedate un rato mirando, el tiempo que necesites. Pensá en todo lo que perderíamos si le siguen quitando recursos.
Si a pesar de quitarle la mitad de sus fondos y de tener a tantos trabajadores bajo la línea de pobreza la Uni sigue funcionando, quizás se deba a esos profes y a esos laburantes. La lucha también enseña. ¿Te imaginás si en lugar de protestar porque le quitan recursos, todos hiciéramos como que nada pasa? La Uni se iría apagando hasta que finalmente, nada deje de pasar.
Habrás escuchado a los que dicen “sino les gusta vayanse al sector privado”. Te cuento algo muy triste, eso está pasando y duele. Cada vez que un docente se va de la Uni es una oportunidad menos para tu hijo y para tu hija de tener educación de calidad.
Cuando un docente realiza una medida de fuerza no solo pelea por un salario que hoy lo hunde en la pobreza, está luchando por el derecho de tus hijos a ir a la Uni pública. Resignarse a esta realidad sería perder el derecho de ser universitario para convertirlo en un privilegio de unos pocos.
Sin la Uni pública en estos últimos 50 años nos hubiésemos perdido de contar con ingenieros, veterinarios, abogados, químicos, contadores, enfermeros, comunicadores, trabajadores sociales… Y sobre todo, no tendríamos la posibilidad de ver a tu hijo o tu hija soñando con llegar a serlo.
Tomate un tiempo, recorrela, es tuya. ¿Sabés qué? Es verdad, la pagás con tus impuestos, con tu esfuerzo, con el te tu familia. La Uni es del pueblo que la financia. Esta semana los docentes paran para advertir que la están empobreciendo. Que dejaron de enviarle los fondos que necesita y le pertenecen. Y que los principales afectados son los pibes y pibas que necesitan de esa Uni pública.
Dale, vení al campus. Y cuando te detengas frente a un aula, frente a un parque lleno de estudiantes, frente a una biblioteca con pibes estudiando en silencio, quizás puedas comprender lo que está en juego. Y decidir también, de qué lugar preferís estar cuando los docentes paran. Vení, defendela. La Uni es tuya.
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