“Estar a favor o en contra del rugby oculta los verdaderos orígenes de la discriminación y la violencia”
“Estar a favor o en contra del rugby oculta los verdaderos orígenes de la discriminación y la violencia: el patriarcado, las cuestiones de clase, la LGBTIQ fobia, el racismo, la xenofobia”. Lo señalaron desde Ciervos Rugby, el primer equipo LGBTI del país.
El ataque de los diez jugadores de rugby a Fernando Báez Sosa, este fin de semana en Villa Gesell, abrió el debate sobre “el vínculo del rugby y la violencia”.
“Rechazamos toda forma de utilización de eufemismos; ya sea en declaraciones públicas o privadas emitidas por individuos, medios o asociaciones: lo ocurrido solo puede ser llamado asesinato. Precisamente por lo último, y en coherencia con el proceso colectivo de construcción que realizamos en y desde nuestro club, de nuevos conceptos y herramientas para el enfrentamiento a la discriminación; es que nos ponemos a disposición del debate, esperando que esto enriquezca al mismo”, indicaron.
“Leyendo diversas publicaciones que encontramos en una gran variedad de medios; vemos la constante utilización de parafraseos, prestidigitaciones, reduccionismos y escisiones. De las mismas se podría interpretar –o pareciera ser el efecto buscado- que la violencia tiene su origen en el rugby, generando casi de inmediato una dicotomía: estar a favor o en contra del rugby. Dicotomía que oculta los verdaderos orígenes de la discriminación y la violencia: el patriarcado, las cuestiones de clase, la LGBTIQ fobia, el racismo, la xenofobia”, argumentaron.
Texto completo:
Carta abierta
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Lunes 20 de enero de 2020
En Ciervos Pampas Rugby Club, manifestamos todo nuestra solidaridad y apoyo a la familia y amigues de Fernando Báez Sosa, repudiando tajante y enérgicamente su asesinato currido en la ciudad de Villa Gessell el recién pasado 18 de enero. Así mismo rechazamos toda forma de utilización de eufemismos; ya sea en declaraciones públicas o privadas emitidas por individuos, medios o asociaciones: lo ocurrido solo puede ser llamado asesinato.
Precisamente por lo último, y en coherencia con el proceso colectivo de construcción que realizamos en y desde nuestro club, de nuevos conceptos y herramientas para el enfrentamiento a la discriminación; es que nos ponemos a disposición del debate, esperando que esto enriquezca al mismo.
Leyendo diversas publicaciones que encontramos en una gran variedad de medios; vemos la constante utilización de parafraseos, prestidigitaciones, reduccionismos y escisiones. De las mismas se podría interpretar –o pareciera ser el efecto buscado- que la violencia tiene su origen en el rugby, generando casi de inmediato una dicotomía: estar a favor o en contra del rugby. Dicotomía que oculta los verdaderos orígenes de la discriminación y la violencia: el patriarcado, las cuestiones de clase, la LGBTIQ fobia, el racismo, la xenofobia. A su vez que corre el riesgo de quitar del debate a los clubes que estamos construyendo el rugby que queremos: un deporte para todes.
Así, comprendemos que los 11 asesinos de Fernando, son ante todo 11 homicidas hijos sanos del patriarcado. Patriarcado que es paradigma regente en nuestra sociedad; permeando y atravesando el quehacer humano en sus más diversas instancias. Hay posturas dentro y fuera de nuestro deporte que desde esa lógica reproducen constantemente formas de discriminación, en tanto que responden a condiciones y privilegios de clase, de género, de origen, de orientación sexual, entre otras.
Es desde ésta perspectiva que en Ciervos Pampas Rugby Club, construimos día a día, y colectivamente nuestra identidad: somos rugbiers putos y sudakas. Orgulloses de nosotres, no hacemos mella de los estereotipos que se tienen sobre el rugby, ya que consideramos que son reduccionismos que crean una generalización que invisibiliza toda postura transformadora dentro de nuestro amado deporte.
Queremos hacer hincapié en los 5 valores que nuestro deporte embandera: integridad, solidaridad, disciplina, respeto y pasión. Proponemos que desde nuestros clubes sigamos trabajando en la profundización de los mismos; y que quienes no lo han hecho, puedan emprender esta obligación. Interpelamos a que se abran más espacios para que cada jugador e integrante de nuestro deporte pueda repensar las prácticas patriarcales, LGBTIQ fóbicas, clasistas, racistas, xenofóbicas. Hemos y seguiremos estando a disposición de esta meta.
En este sentido, en nuestra institución realizamos mensualmente una instancia de formación que llamamos escuela de Derechos Humanos. De la misma han salido muchos debates enriquecedores, herramientas para la transformación.
Para terminar, proponemos profundizar cada valor del rugby. Integridad como sinónimo de personas que tengan los derechos humanos como modelos para discernir en sus vidas; la solidaridad no como caridad y sí como compromiso con el otro, disciplina no como obediencia y sí como compromiso con el colectivo, respeto como valor estructurante de todas nuestras prácticas; y pasión por la vida y el deporte. Por último, entendemos que la diversidad en su más amplio sentido es un valor que debe interpelarnos a todes, y por esto la proponemos como un nuevo valor del rugby.
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