“Ser industrial hoy en la Argentina es sobrevivir, no hay ninguna variable que indique que esto pueda cambiar”

“Ser industrial hoy en la Argentina es sobrevivir y tener la responsabilidad para tratar de mantener las fuentes de trabajo. Sin rentabilidad para crecer o invertir, desde el punto de vista económico conviene cerrar”, lamentó el empresario industrial Daniel Reiloba, luego de que la Federación Argentina de Panaderos revelara que cayó en el último año y medio un 80 por ciento la venta de facturas y un 5o por ciento la comercialización de pan.
En diálogo con Póster Central, Reiloba dijo que “hubo una fuerte caída en la venta de facturas y del pan, hay un marcado descenso en las unidades vendidas, hay mucha capacidad ociosa en las industrias y baja la dotación de personal”.
“Las industrias que han llegado a esos niveles de caída de ventas en cuanto a cantidades han cerrado o perdieron empleos. La baja del consumo se debe a la recesión, pérdida del poder adquisitivo, es algo que sufren la mayoría de las actividades”, enfatizó.
Y agregó: “Los índices de inflación son mentirosos, han aumentado mucho más los servicios que lo marca el INDEC. No se puede hacer frente a los gastos de insumos y servicios”.
“La gente se restringe en alimentos y medicamentos. El salario está planchado y la gente tiene que elegir que compra. Me tocó ver a un jubilado dejar artículos en la caja de un supermercado porque no le alcanza la plata. Esto también ocurre en las farmacias”, señaló.
Reiloba sostuvo que “no se ve ninguna variable de que esto pueda mejorar en el corto plazo, no veo alternativa de solución”.
“La tasa de interés sigue alta y el consumo familiar se financia con las tarjetas de crédito, con un costo financiero de las empresas muy altas. No se puede pensar en invertir y cambiaron las condiciones de comercialización”, argumentó.
Y resaltó: “Este modelo se sustenta en la desigualdad. Esto tiene que ver con una cuestión sociológica o de identidad de país. Seguimos discutiendo y al medio, está la gente que sufre. Nos hemos vuelto un pueblo insensible. En la cobardía de las redes sociales algunos dicen que acá no trabaja el que no quiere, es un acto de miserabilidad. La situación que vive mucha gente es muy delicada”.