Un crimen brutal y protagonistas que vuelven a encontrarse en Tribunales
Gastón Zárate tomó un hierro y le asestó un golpe que ingresó en la bóveda craneana de la víctima. La muerte fue inmediata. Minutos antes se había desarrollado en el interior del complejo El Aguila un partido de fútbol que derivó en un violento cruce verbal entre ambos. Zárate había concurrido con sus hijos hasta el lugar. Lo que parecía una discusión más de un picado caliente de fútbol, concluyó en un final trágico.
Zárate fue conocido popularmente como “el perejil” del caso Nora Dalmasso, tras ser acusado de ser el autor material del homicidio en medio de la etapa más controversial de la pesquisa, en la que hubo dos imputados diferentes, acusados del mismo crimen.
Curiosamente, el fiscal que lo imputó nuevamente por homicidio es Javier Di Santo, el mismo que estuvo a cargo del caso Dalmasso cuando Zárate apareció como el sospechoso menos pensado.
El hombre asesinado, Rubén Ezequiel Acuña Ustarroz, de 37 años, estudiaba ingeniería en electricidad y trabajaba todos los días. Su familia asegura que este año se recibiría del título universitario.
A Zárate lo detuvieron junto a su hijo de 17 años, aunque solo “el perejil” fue acusado del homicidio. El fiscal Di Santo espera el arribo del sumario desde la Unidad Judicial para indagar al imputado.
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