El primer intendente neoliberal de Río Cuarto
Por Jericles
Hoy, por estar cerquita el Día de la Ciudad, vamos a homenajear a un personaje singular, un político que ennobleció la profesión…..Se trata de Baltasar Cisneros, el primer intendente neoliberal que tuvo nuestra ciudad. Así como el Cebolla Mugnaini y el Chicharra Abella fueron los dos intendentes más emblemáticos del peronismo y el radicalismo, Cisneros fue el gran ídolo de la derecha del Imperio…
Baltasar fue un auténtico pionero con sus actos en beneficio de la clase alta, mucho antes de que dejaran su huella (huellas digitales, podríamos decir) personajes como Kameraht, Menem, Cavallo yMacri.¡Acá en los breves minutos que dispongo para esta columna, trataré de mencionar las medidas más revolucionarias de este alcalde fundamentalista del libre mercado!
Uno de los hechos más sobresalientes de su gestión fue que cada plaza de la ciudad tenía su monumento, pero no deesos aburridos próceres que nos enseñaban en el cole, sino que esas esculturas homenajeaban acualquier empresariodel Imperio que pusiera 10 mil dólarespara aparecer en el bronce… ¡por supuesto no importaba si el tipo era estafador o ladrón de guante blanco, si se ponía con las diez lucas verdes ya entraba en la categoría de prócer!
¿Qué otra medida tomó este neoliberal de pura cepa? ¡Privatizó el nombre de las calles! Por ejemplo, en aquellos tiemposexistía una calle llamada Gomería Don Julián, otra calle se llamaba Pizzería “La MuzzarellaCósmica”, otra “Ferretería García”, y no podía faltar un pasaje llamado “Financiera La Platita”!
Eso sí: las principales avenidas conservaban el nombre de los siguientes próceres: Avenida Nelson Rockefeller, Avenida Alsogaray y AvenidaMartínez de Hoz.
Y hay que reconocer que en sus ocho años gobernando la ciudad hizo una fuerte inversión en materia de salud: a los dos dispensarios que había jamás les hizo faltar una curita ni un frasco de mertiolate.
Un detalle curioso de esta gran gestión: en esos centros de salud no había médicos ni enfermeras, ya que los dispensarios eran atendidos por un equipo de prestigiosas curanderas de la ciudad.
Durante el mandato de este sensible intendente se eliminó la pobreza: todos los pobres pasaron a la categoría de indigentes. Y en el segundo período fue más al hueso para que esa gente salga de la pobreza: ¡en cada barrio carenciado de la ciudad instaló salas de bingo y tragamonedas! ¡Baltasar Cisneros lo hizo!
No podía faltar en este recuerdo su apoyo a la gente del campo: les permitió sembrar soja en todas las plazas y parques de la ciudad. ¡Eso sí: en un gesto de preocupación por el medio ambiente, les prohibió a esos productores fumigar las plazas en avionetas, así que sólo podían desparramar su glifosato si conducían vehículos de tracción a sangre!
Eso sí ¡a patriota no le ganaba nadie! Porque cada 4 de Julio, día de la Independencia de los Estados Unidos, hacía desfilar a los alumnos de los colegios disfrazados de marines, estatuas de la libertad y el Tío Sam. ¡Y al mediodía, cuando el desfile terminaba y ya picaba el bagre, se repartían hamburguesas Mac Donalds entre todos los presentes!
Él era de la idea que al intendente no debía elegirlo el pueblo en las urnas…. ¡Sino que había que llegar al cargo por sorteo o licitación!
¡Y eiminó todas las escuelas públicas de la ciudad! Pero no dejó en banda a esos alumnitos que quedaron fuera del sistema, ¡porque para hacer justicia social, entre los20 mil alumnos que se quedaban sin clases cada año sorteaba una beca para estudiar gratis en las Pías o Del Carmen!
Ya en aquella época había en Río Cuarto evasores que se llevaban toda la guita a las guaridas fiscales. ¿Vos pensás que Baltasar les aplicó una multa, o les obligó a repatriar sus fortunas?Por favor, eso no estaba en el ADN de aquel gobierno neoliberal….¡Para facilitarles el trabajo, propuso nombrar “nación hermana” a las Islas Caimán!
Y para el final digamos que durante su campaña había prometido la llegada a Río Cuarto centenares de capitales golondrinas. ¡Lo realizó a medias, porque los capitales nunca llegaron, pero al menos cumplió con creces con laradicación de las golondrinas!
¡Inesperadamente, sobre el final de su segundo mandato, Baltasar tuvo que abandonar la profesión, porque sufrió un gravísimo accidente y le tuvieron que amputar la mano invisible del mercado!
FIN
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