Elecciones municipales
Río Cuarto se encamina el 29 de marzo del 2020 a elegir su noveno Intendente desde la vigencia democrática hace 37 años, cuando Miguel Ángel ABELLA (a) el Chicharra ocupara por 1era vez el Sillón de Mójica con la restauración de la Democracia en manos de Raúl Alfonsín.
Esta vez, a diferencia de aquel entonces e inclusive en las contiendas electorales más cercanas, una primera observación que llama la atención del análisis es la atomización de la oferta electoral; es decir, la postulación de ocho (8) candidatos que aspiran a la Intendencia no está significando una virtud participativa y un pluralismo destacado, en todo caso, lo que significa en términos politológicos es la dificultad en conciliar y combinar intereses representativos y aglutinantes en torno a un proyecto de sociedad y la convergencia hacia un modelo de ciudad sustentable e integrador.
Por otro lado, la estadística asociada al análisis sociológico permite anticipar que en la medida en que existe diáspora en la oposición se consolidan las chances del oficialismo para continuar en la gestión estatal; de manera que el resultado electoral próximo no debería sorprender a ningún observador informado.
La principal virtud del Peronismo de Río Cuarto fue haber entendido después de más de dos décadas, que sólo mediante una ingeniería política que contuviera a todos los sectores que confluyen en su universo ideológico y la pertenencia a diferentes referentes provinciales y nacionales podría asegurarles la chance de continuar gobernando la Ciudad; exactamente su opuesto es lo que se observa en el Radicalismo; desde el punto cero cuando decidieron algunos, realizar una interna en medio de una gravísima situación Nacional con la manifiesta disconformidad de otros, no pocos, se sostenía como una enajenación concertada la creencia que tal resolución interna sería valorada y merituada por la sociedad; nada más lejano a la realidad; su entonces Presidente Américo Balmaceda con sobrada experiencia y capacidad de análisis lo advirtió y ante la soledad que halló su postura no internista, decidió dar un portazo y abandonar su continuidad en el cargo.
Lo que pasó es como se dice “de manual”; Eduardo Scoppa y Miguel Besso decidieron ir por fuera y poner en valor las siglas de la UCR, distanciados del Macrísmo y ajenos a las directivas de la estructura radical se presentan como una alternativa sustentada en una mayor identidad radical; de aquí en más se han tejido todo tipo de rumores y de supuestos, hasta se escucha decir que son impulsados desde el propio oficialismo gobernante; pero por aquello de que la realidad es la única verdad, el Radicalismo fue incapaz de articular y consensuar una lista única que contenga a todos los sectores; de hecho la integración de su lista tiene un viso monocorde o monocolor desde el punto de vista de sus diferentes sectores internos y pertenencias políticas.
La tercera fuerza política que irrumpió en el 2016 con enorme potencial de fuerza alternativa al tradicional bipartidismo local, me refiero a RESPETO, hoy también se presenta a ésta elección divididos de manera irreconciliable como resultado de una causa judicial abierta en contra de su mentor y principal referente, Pablo Carrizo, en el otro extremo Lucía de Carlo se apropia de la titularidad de Respeto, pero desde una posición no sólo ideológico-partidaria sino además desde el colectivo social feminista, en una Ciudad como Río Cuarto en donde la emergencia de estos nuevos movimientos sociales no han sido mayoritariamente recepcionados como parte del interés colectivo, hasta se podría afirmar con cierta indiferencia hacia sus postulados.
Las cinco fuerzas políticas que siguen, incluida Guadalupe Fantín referente histórica de la izquierda en la Ciudad, no tendrían chance alguna de mermar el caudal electoral de las primeras tres fuerzas políticas que tienen representación parlamentaria hasta la fecha. En síntesis, para la próxima elección a Intendente Municipal los intereses y las especulaciones políticas no están dirigidas al Sillón de Mojica, están definitivamente puestas en las bancas del Concejo Deliberante y en el Tribunal de Cuentas, en otras palabras, con cuantas bancas podrá quedarse la oposición, quienes serían sus ocupantes y los posicionamientos a futuro para cuando Juan Manuel Llamosas culmine su segundo mandato; no se observa a 33 días de la elección factores relevantes que modifiquen las expectativas por parte de los electores, no se percibe necesidad de cambio en el electorado; si hay críticas e insatisfacciones con aspectos de la gestión; pero no alcanzan para sostener una modificación de signo político, así entonces, prevalecería la continuidad
Prof. y Esp. Luis Gustavo SEGRE

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