“El emprendedurismo es precariedad, busca que seas esclavo de ti mismo”

“Se creó la precariedad del emprendedurismo. Ahí no hay autonomía, sino “autoesclavitud”. Lo que intenta hoy el sistema es que tú seas esclavo de ti mismo”, expresó el sociólogo portugués, Boaventura de Sousa Santos, en diálogo con la revista Arcadia de Colombia.

El sociólogo ha dedicado buena parte de su vida a analizar las dinámicas, los conflictos y las cotidianidades del llamado sur global. “Su vasta obra, que hoy se lee en facultades de todo el mundo, denuncia las hegemonías (el colonialismo, el neoliberalismo, el patriarcado) y propone modelos teóricos y epistemológicos para entenderlas críticamente”, describió la publicación colombiana.

Boaventura de Sousa Santos afirmó que “el capitalismo tiene una urgencia de someter a la lógica del mercado todo lo que existe en la vida”.

“En El capital, Marx analiza las dificultades que eventualmente tendría el capitalismo para conquistar la propiedad y el uso de la tierra. Obviamente lo logró. Lo que tenemos hoy en este continente es una voracidad insaciable por cosas mucho más amplias que la tierra agrícola: el capitalismo va por los recursos naturales, los acuíferos y los minerales. El capitalismo terminó tomándose la tierra. Y en Colombia estamos asistiendo al despojo de las tierras de campesinos, indígenas y comunidades afrocolombianas. Hoy regresé de Buenaventura y te digo que nunca había visto tanto despojo, tanta miseria. Vi un capitalismo que convirtió a este territorio en lo que llamo “una zona de sacrificio””, relató.

El notable pensador portugués advirtió sobre la creación de “la precariedad del emprendedurismo”. “Ahí no hay autonomía, sino “autoesclavitud”. Lo que intenta hoy el sistema es que tú seas esclavo de ti mismo. Eso no es ser autónomo. Para serlo, es necesario tener condiciones, y eso se da o porque uno es rico, como Schopenhauer, o porque uno tiene una vida de “zona liberada”, sin familia ni obligaciones complicadas. El emprendedurismo, en cambio, le da un toque de glamur a la precariedad. Hay casos en que ser esclavo de uno mismo se ve exacerbado, como las personas que deben tener una belleza prototípica en sus cuerpos porque lo venden todos los días. Y hay otros en que tienes que estar haciendo proyectos de otros, para otros, y finalmente tú no decides nada sobre tu obra. Los artistas del siglo XIX decidían qué hacer. Hoy no”, reflexionó.