Femicidio de Agostina: una sociedad conmocionada, una justicia arrogante y un asesino con antecedentes de violencia de género
La mujer logró huir semi desnuda. Estaba maniatada cuando ingresó a una barbería frente a la casa de Claudio Barrelier. Fue el 6 de mayo de 2025, un año antes del femicidio de Agostina. La ex pareja del agresor salvó su vida de milagro. Barrelier fue detenido y acusado por privación ilegítima de la libertad, calificada. Su abogado defensor fue el penalista Ricardo Moreno, un dirigente peronista ligado a las 62 Organizaciones, que actualmente es concejal de Córdoba. En apenas 20 días, Barrelier recuperó la libertad bajo fianza por orden del fiscal Iván Rodriguez. Solo tres semanas bastaron para que el hombre de 33 años que había secuestrado y golpeado a su pareja, estuviera nuevamente libre.
Barrelier era empleado de la Municipalidad de Córdoba desde el año 2021 y un personaje habitual en la hinchada de Instituto de Córdoba. El remisero que trasladó a Agostina Vega hacia el barrio Cofico de Córdoba, lo identificó como la persona que recibió a la adolescente de 14 años y pagó el viaje. Inicialmente, el femicida intentó negar que la víctima haya ingresado a su casa, aunque las contradicciones en su relato y la sumatoria de pruebas de video y señales telefónicas, desmantelaron la coartada. El hallazgo del cuerpo descuartizado de la víctima se produjo en un descampado de varias hectáreas donde las cámaras revelaron que Barrelier ingresó en un Ford K negro y media hora después, abandonó el lugar.
A la secuencia de especulaciones sobre la vida de la adolescente y su familia, que volvieron a estigmatizar a la víctima en otro episodio de machismo degradante de algunos sectores de la prensa, la Justicia sumó un capítulo vergonzante. Un arrogante fiscal Raúl Garzón, de gestos ampulosos y hablar barroco, lanzó ante los periodistas que “habría que darle una medalla al perro” que “permitió el hallazgo” del cuerpo de Agostina. Garzón se mostró altanero al valorizar una investigación que se inició 72 horas después de la desaparición de la adolescente y que una semana más tarde, encontró sin vida a la víctima. La ex concejala y periodista Laura Vilchez le expresó que no podía ser “tan cínico”, mientras en las calles familiares y amigos de Agostina expresaban frente a la comisaría del barrio la indignación y el dolor que les partía el alma. La represión con balas de goma contra los manifestantes fue el peor desenlace para una noche que conmovió los cimientos de la política y la Justicia cordobesa.
Luis Juez intentó ensayar un chiste en su cuenta de X al señalar “qué lástima que ya se entregaron los Martín Fierro a la actuación, Córdoba se acaba de perder uno con el actorazo del fiscal Garzón”, lo que provocó una secuencia de expresiones de repudio de organizaciones feministas. Luego, el senador nacional pidió la destitución del ministro de Seguridad y ex aliado político Juan Pablo Quinteros, y el jury para el fiscal Garzón.
El funcionario judicial cordobés ya había participado de otro caso conmocionante como fue la muerte de bebés en el Neonatal. Además, fue protagonista de una decisión judicial que recibió múltiples cuestionamientos al pedirle a las fuerzas de seguridad que detuvieran a mujeres que pudieran realizar pintadas en las marchas de tratamiento de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Garzón había solicitado a los policías que “actúen de inmediato” al constatar pintadas, incluso que se impongan las “aprehensiones que correspondan en caso de que se produzcan daños, provengan del sector que provengan”.
Agostina ingresó a la casa de Barreliero el sábado 23 de mayo, alrededor de las 22.30, y nunca salió de allí con vida. El fiscal aseguró que fue asesinada entre ese horario y las 2 de la mañana. Aunque la Justicia no dio precisiones sobre el móvil del hecho y no se descartan que pudiera haber cómplices que colaboraron con el femicida, la presunción inicial es que Barrelier habría convocado a la adolescente para darle “un regalo sorpresa” para su mamá, a quien conocía previamente. Cuando fue detenido, ya había lavado el auto con el que habría trasladado los restos de la joven, pero las cámaras de seguridad fueron determinantes sobre el raid delictivo que había protagonizado.
En las calles, una niña acompañada de su madre, levantaba un cartel de cartón en la pedía: “Viva la queremos”. La dolorosa demanda del colectivo de mujeres que se movilizará en una marea contundente el próximo 3 de junio.
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