“Hasta el momento de la prescripción no había ningún elemento para sospechar de Bárzola”

“Hasta el momento de la prescripción no había ningún elemento para sospechar de Bárzola”, afirmó el doctor Emilio Andruet, abogado defensor del fiscal Daniel Miralles.
El abogado dijo que “a medida que avanza el jury queda claro que los fiscales actuaron correctamente” y recordó que “la primera línea investigativa del fiscal (Javier) Di Santo fue con los trabajadores que estaban en la vivienda”.
“Se secuestraron celulares, se hicieron allanamientos y se investigó particularmente al parquetista. Todo hasta que surgió lo de (Gastón) Zárate, por un testimonio que después sabemos cómo surgió. De (Roberto) Bárzola se investigó todo y no se encontró nada”, afirmó.
Y agregó: “En el caso de MIralles hizo lo correcto. Declaró el doctor (Martín) Subirachs y ratificó que la autopsia determinó que la víctima mantuvo relaciones sexuales consentidas y el ADN hallado en la escena del crimen era de (Marcelo) Macarrón. ¿Cómo no iba a investigarlo”, argumentó.
Y agregó: “Luego, la familia apuntó al empresario (Michel Rohrer) y Miralles lo convocó para un cotejo de ADN que dio negativo. Miralles escuchó a todo lo que dijo la familia”.
“La doctora Nidia Modesti insistió ayer en precisar que las muestras en el cinto de la bata y el lugar del hecho eran de Marcelo Macarrón, más allá de esa muestra indefinida”, señaló.
Al ser consultado sobre si habia elementos para sospechar a que Bárzola era un posible asesino y debía cotejar su ADN, Andruet respondió: “El informe de Stephen Walter, supuestamente privado, nunca estuvo en el expediente. En el 2025, cuando terminó la causa, magicamente aparece la abogada Mussolini sosteniendo de que había un informe… hablo de febrero de 2025. Tampoco era un informe, era un mail. Lo más grave es que la persona que había recibido el informe, se lo entregó a los abogados y se lo hizo llega a Facundo Macarrón antes de que prescriba la causa pero nunca lo incorporaron en el expediente, porque en ese momento la familia apuntaba al empresario Rohrer”.
“Hasta el momento de la prescripción no había ningún elemento para sospechar de Bárzola. Sino, el fiscal de Cámara Julio Rivero podría haber pedido una investigación suplementaria. Pero, Rivero no aportó ninguna prueba nada, solo entró al debate. Y en el alegato dijo que el asesino estaba en la bata”, expresó.
Andruet resaltó que el fiscal de Instrucción Pablo Jávega “ordenó más de 70 ADN, lo que la Corte Suprema hizo una excursión de pesca, algo que está prohibido”.
“No es porque surgía evidente en el expediente que Jávega pide el ADN de Bárzola. Si hubiera sido sido evidente la sospecha, el fiscal hubiera ido directamente a Bárzola. No fue así, hicieron más de 50 ADN”, aseveró.
El ex juez de Cámara insistió en que “los fiscales actuaron en el marco legal” y manfiesto que “la fiscalía General envío a Río Cuarto en aquel momento a la División Homicidios de la Policía, a cargo del comisario Rafael Sosa, supuestamente lo mejor que había en Córdoba”.
“Desplazaron a (Sergio) Comugnaro que era un gran comisario y trajeron “a los mejores”. Sin embargo, ninguno de ellos, que son los que hacen el trabajo de campo, direccionaron su investigación a Barzola”, remarcó.
Y agregó: “La supuesta contradicción entre el jefe y Bárzola eran supuestos indicios que no decían nada. No hubo ningún indicio de peso. Hoy se buscan fantasmas”.
“Los fiscales no declaran culpabilidad. El fiscal trabaja sobre probabilidades con las pruebas con las que cuenta. Ese es el proceso penal. Hoy se dice livianamente de que Bárzola es el asesino pero no hubo un juicio, ni sentencia, nada. Hay sospechas, pero es inocente hasta que se demuestre lo contrario”, insistió.