Administrar la escasez
Por Pablo Callejón
El anuncio de Guillermo De Rivas sobre los cambios de gabinete sentenció dos realidades con las que el gobierno municipal convivía, casi en forma traumática. El desplome de los aportes de coparticipación del 50 por ciento en los últimos meses, y del 9 por ciento en él último envío del Gobierno Nacional, puso en alerta roja las finanzas municipales que ya mostraban signos de bulimia. Sin margen para nuevos aumentos de tasas, en el Palacio de Mójica entienden que el ajuste que inevitablemente llegará por faltas de fondos a la obra pública y otras áreas, tiene que sumar una señal política. La reducción del 30 por ciento del personal política busca ir en este sentido, aunque hay quienes ya consideran en el Municipio que podría resultar insuficiente. El otro factor clave para De Rivas fue el de conformar un gabinete con perfil propio y no solo heredado. Desde que asumió, el intendente redujo en casi el 50 por ciento la cantidad de secretarías y subsecretarías que había dejado la gestión de Juan Manuel Llamosas. Los cambios obedecen no solo a una reestructuración política o económica, sino también, a la falta de dirigentes que decidan ser parte de un proceso en tiempos de crisis y con sueldos, que en algunas áreas como la salud, son muchos más bajos que en el sector privado.
Los cambios anunciados fortalecieron al núcleo más cercano a De Rivas y dejaron secuelas en quienes no ocultaron su malestar por la pérdida de cargos. Solo habrá una mujer entre los secretarios. Karin Bogni es parte de la mesa chica, acompañó al intendente desde los tiempos del Presupuesto Participativo y tiene a su cargo el manejo global de la gestión y las acciones operativas del municipio. El otro dirigente que salió empoderado por las modificaciones fue el secretario de Gobierno Roberto Koch, quien tendrá una intervención más amplia sobre las políticas del Gobierno. El ex funcionario del Centro Cívico está relacionado con De Rivas desde “los tiempos de la escuela” y asumirá espacios, como el de Comunicación, que estuvieron durante años bajo el ala de Gastón Maldonado. El actual subsecretario Javier Albarracín podría convertirse en coordinador y Roger Frabre asumiría en su lugar, bajo la tutela de Koch. Esto es parte de las definiciones de “la letra chica” de la reestructuración que se definirá la semana próxima.
Un tercer dirigente que alcanza una impronta personal y de gestión muy fuerte para lo que viene es Gregorio Oberti, hijo de Julián, el director del Centro Cívico. Oberti se alineó rápidamente con la mirada de gestión de De Rivas y en el municipio valoraron especialmente que “se trata de un funcionario alineado al proyecto, que le pone el cuerpo a la gestión”. En un momento de fuerte crisis social y un aumento sustancial de la demanda, el intendente decidió potenciar el área con más presupuesto y jerarquizando el rol político de Oberti.
En Prevención se mantendrá la secretaría con el ex comisario Rafael Filippa a cargo y el ex titular del área, Maldonado, finalmente asume la presidencia de la EMOS. El funcionario ya se presentó ante los trabajadores del ente y deberá lidiar con una autonomía tutelada desde los ingresos y egresos de fondos por la secretaría Económica de Pablo Antonetti. Maldonado lograría incorporar al ex PRO, Matías Paloma, como parte del directorio, pero Antonetti mantendría a Jorgelina Busciarelli, en este caso, como gerente comercial.
Frente a la compleja situación financiera, De Rivas intentará no perder las riendas de la política. En el municipio observan un crecimiento en el malestar de la gente con el gobierno de Javier Milei y creen que el modelo nacional “hace aguas por todos lados”. Sin embargo, admiten que las demandas golpearán las puertas del municipio, y cada vez con más insistencia. Los reclamos de los vecinos para tener servicios de calidad contrastan con la falta de fondos. El municipio gasta más de 3 mil millones de pesos para las prestaciones básicas y con el impuesto Inmobiliario apenas recauda la mitad. Los baches se multiplican en toda la ciudad y las quejas de los riocuartenses son cada vez más frecuentes cuando circulan por calles de tierra o asfalto intransitables.
El cambio de perfil también se da en Desarrollo Económico. El empresario Federico Garcia asume como secretario en lugar de Esteban Carranza, quien podría recaer en la Fundación de Desarrollo, aunque no está asegurado ese lugar. No es solo un cambio de nombres, sino de perfil. Ya no se hablará tanto de Startup o innovación tecnológica y buscarán profundizar vínculos con empresarios y el sector productivo.
Las modificaciones y enroques aún no terminaron y tampoco sería el único ciclo de reestructuración para los dos años y medio que restan en el gobierno de De Rivas. En tiempos de vacas flacas, admiten solo queda margen para administrar la escasez, apuntalados por dos salvavidas: el endeudamiento y los fondos que lleguen desde la Provincia para obras. Se suma un tercero: prender velas para que no haya un mayor desplome en Comercio e Industria y los contribuyente no releguen el pago de las tasas.
En la búsqueda de fondos por lanzamiento de bonos, advierten que “no nos van a correr los libertarios con la deuda cuando son los primeros en salir a tomarla”. En relación a las obras, perderán impronta para lo que viene: las fotos de inauguración necesariamente tendrán al gobernador Martín Llaryora como protagonista. Es parte de un ciclo político que busca reinventarse en medio de una crisis con final abierto.
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