Plan contra el hambre: “Necesitamos que toda la Argentina unida le ponga un freno a esta catástrofe social”
“Necesitamos que toda la Argentina Unida le ponga un freno a esta catástrofe social”, afirmó el presidente Alberto Fernández al hacer referencia al plan contra el hambre.
En su discurso de asunción, manifestó: “Más de 15 millones de personas sufren de inseguridad alimentaria en un país que es uno de los mayores productores de alimentos del mundo. Necesitamos que toda la Argentina Unida le ponga un freno a esta catástrofe social. Uno de cada dos niñas y niños es pobre en nuestro país. Sin pan no hay presente ni futuro. Sin pan la vida solo se padece. Sin pan no hay democracia ni libertad”.
“Por eso la primera reunión oficial de nuestro Gobierno consistirá en un encuentro de trabajo sobre esta prioridad, el Plan Integral Argentina Contra el Hambre. Allí todo nuestro gabinete y las personalidades de la sociedad civil que generosamente se han sumado a nuestro llamado, comenzaremos la acción que ponga fin a este presente penoso. Pero no sería sincero ante Ustedes si no compartiera otra convicción: los marginados y excluidos de nuestra Patria, los afectados por la cultura del descarte, no sólo necesitan que le demos con premura un pedazo de pan al pie de nuestra mesa. Necesitan ser parte y ser comensales en la misma mesa. De la mesa grande de una Nación que tiene que ser nuestra “casa común””, fundamentó Fernández.
El presidente resaltó que “esto nos exige reorientar prioridades en nuestra economía y en nuestra estructura productiva” y advirtió que “la solidaridad en la emergencia tiene muchas caras”.
Crisis económica
“Las economías familiares se encuentran asfixiadas por los altos niveles de endeudamiento, a tasas usurarias y en algunos casos con esquemas de devoluciones diarias. Hoy nuestros compatriotas tomaron créditos para comprar alimentos y remedios o para pagar las facturas de los servicios públicos. Las abuelas y abuelos se endeudaron para comprar medicamentos y empezaron a comer menos y peor”, señaló el presidente.
Sostuvo que “la situación de las PyMEs tiene también proporciones dramáticas, requiriendo un alivio fiscal y estímulos apropiados”.
“La capacidad ociosa de nuestras fábricas, industrias y comercios también constituye un despilfarro de energías productivas. Queremos un Estado presente, constructor de justicia social, que le dé aire a las economías familiares: por eso vamos a implementar un sistema masivo de créditos no bancarios que brinde préstamos a tasas bajas”, destacó.
Ante el Congreso, el mandatario agregó: “La cultura del trabajo se garantiza creando trabajos formales con todos los beneficios de la seguridad social. Por eso pondremos en marcha acciones que faciliten que todos los titulares del salario social complementario puedan insertarse en el mundo laboral y cobrar por su trabajo”.
Desempleo
El presidente dijo que “hoy el desempleo afecta a casi un 30 por ciento de los jóvenes y, aún en tasas más altas, a las mujeres jóvenes”.
“Hay más de 1.200.000 jóvenes que no estudian ni trabajan. Debemos garantizar el derecho al primer empleo, a través de becas solventadas por el Estado para que jóvenes se capaciten y trabajen en empresas, PyMEs, organizaciones sociales y de la economía popular y la agricultura familiar”.
Nuevo contrato social
Al hacer referencia a “un Nuevo Contrato de Ciudadanía Social” explicó que “supone unir voluntades y articular al Estado con las fuerzas políticas, los sectores productivos, las confederaciones de trabajadores, los movimientos sociales, que incluyen al feminismo, a la juventud, al ambientalismo”.
“Vamos a sumar en ello, también al entramado científico-tecnológico y a los sectores académicos… En los próximos días estaremos convocando a los trabajadores, a los empresarios y las diversas expresiones sociales, para la puesta en marcha de un conjunto de Acuerdos Básicos de Solidaridad en la Emergencia, que constituyan el cimiento sólido a partir del cual se vuelvan a encender los motores de nuestra economía”, indicó.
Fernández manifestó que se aplicarán “una serie de medidas para restablecer los indispensables equilibrios macro-económicos, sociales y productivos para que la Argentina se encienda y pueda volver a caminar”.
“Sabemos que estaremos transitando un sendero estrecho, complejo, desafiante, donde no hay lugar ni para los dogmas mágicos ni para las pujas sectarias. Faltaría a la verdad y a la responsabilidad, si no compartiera con Ustedes el exacto escenario en el que hoy asumimos. Tiene cifras y datos contundentes, emanados de la administración saliente. Y es la información indispensable para comprender los desafíos que tendremos que asumir como sociedad”, aseveró.
Pesada herencia
Alberto Fernández hizo una extensa enumeración de las dificultades que deja el gobierno de Mauricio Macri:
– La inflación que tenemos actualmente es la más alta de los último 28 años. Desde 1991 la Argentina no tenía una inflación superior al 50 %.
La tasa de desocupación es la más alta desde 2006.
El valor del dólar pasó de $ 9 a $ 63 en solo cuatro años.
La Argentina no para de achicar su economía. El PBI de 2019 es el más bajo de la última década.
La pobreza actual está en los valores más altos desde 2008. Retrocedimos más de diez años en la lucha por reducir la pobreza.
El PBI per cápita es el más bajo desde el año 2009.
La deuda externa en relación al PBI está en su peor momento desde el año 2004.
La indigencia actual está en los valores más altos desde 2008.
El nivel de producción industrial hoy es equivalente al del año 2006: retrocedimos 13 años.
El empleo industrial registrado tiene el nivel de 2009.
La cantidad de empresas es equivalente al nivel registrado en 2007: retrocedimos 12 años. Se cerraron 20 mil empresas en 4 años. De ellas, 4.229 eran empresas industriales.
El PBI industrial cayó un 12,9 %, comparando el primer semestre de 2019 contra el mismo período de 2015.
23 de las 24 ramas de la industria bajaron su nivel de actividad en 2018 respecto de 2015.
En estos 4 años se perdieron en la industria más de 141 mil empleos registrados del sector privado.
En términos interanuales, el empleo industrial registrado lleva 42 meses consecutivos de destrucción.
“Detrás de estos terroríficos números, hay seres humanos con expectativas diezmadas. Tenemos que decirlo con todas las letras: la economía y el tejido social hoy están en estado de extrema fragilidad, como producto de esta aventura que propició la fuga de capitales, destruyó la industria y abrumó a las familias argentinas. En lugar de generar dinamismo, hemos pasado del estancamiento a una caída libre”, subrayó.
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