Volver y darles un abrazo

Por Rosa Cattana (texto y fotos), ex decana de la Facultad de Ciencias Exactas

Antes de viajar a Egipto leí muchas cosas sobre la historia, la situación política, social, cultural, sobre su geografía, costumbres, cosas que me permitieran entender mejor lo que viera o me dijeran una vez en el país, pero debo reconocer que mi estado de desconocimiento era tal que no llegué a leer o no me di cuenta de leer sobre algunos temas importantes, por ejemplo no había leído nada sobre la situación de la mujer en Egipto, aunque algo conozco sobre el rol de la mujer en los países árabes en general.

Frente a algunas observaciones como que no veíamos mujeres en la venta ambulante, ni como empleados en los hoteles ni restaurantes, veíamos también que en las combis que circulan como transporte público viajan separados hombres y mujeres, preguntamos algunas cosas al guía y él nos dijo que hombres y mujeres tienen los mismos derechos, que sus salarios son iguales, que participan activamente en política, y varias cosas más, pero no quedé conforme con su respuesta, no porque piense que miente sino que tal vez naturalice algunas cosas, por eso me puse a buscar en internet sobre el tema y encontré que:
“La violencia doméstica contra las mujeres es un problema importante. Los malos tratos son comunes.


La violación marital no es ilegal.
Cuando se producen “los crímenes de honor” (un hombre mata a su esposa por la sospecha de una posible infidelidad), los culpables normalmente reciben castigos menores que otro tipo de asesinos.
Según la ley, las mujeres menores de 21 años deben obtener el permiso de sus padres para conseguir pasaporte y poder viajar; las mujeres casadas, de cualquier edad, necesitan el mismo permiso de sus maridos.
Sólo los hombre tienen el derecho de conseguir la ciudadanía.
Entre el 86 y el 97% de las mujeres sufren la mutilación genital femenina (MGF).
Según las leyes islámicas, los hombres no musulmanes deben convertirse al Islam para casarse con un mujer musulmana, pero las mujeres no musulmanas no necesitan convertirse para casarse con un musulmán. Las musulmanas que reciben una herencia sólo pueden recibir la mitad de lo que recibiría un hombre, mientras que las viudas cristianas de maridos musulmanes no tienen derecho a recibir nada. Un hombre puede recibir toda la herencia de sus padres en su totalidad
Y muchas más cosas se pueden leer al respecto.
Pucha que ganas de volver y en lugar de fotografiarlas darles un abrazo!