“Este experimento ya lo habían intentado con la ley Banelco, con Patricia Bullrich como ministra, y fracasó”
“Este experimento ya lo habían intentado con la ley Banelco, con Patricia Bullrich como ministra, y fracasó”, afirmó Raúl Ojeda, el juez de Trabajo que disertó sobre la “Ley de Modernización Laboral” en el Colegio de Abogados, convocado por la Sala Laboral, coordinada por la doctora Agostina Lacase.
En diálogo con Póster Central, Ojeda recordó que “la CGT planteó en su momento la inconstitucionalidad y lo que hice fue resolver favorablemente, y en forma cautelar, suspender la vigencia de la ley porque, en principio, existe una violación de normas constitucionales que generan daños irreparables”.
“Lo hice hasta que la Justicia Contencioso Administrativa reclamó el expediente y dejé de tomar intervención”, precisó.
Para el magistrado, “lo evidente es la regresión, es decir, si había un nivel de derechos 10, esta ley provoca un retroceso a niveles 3 o 4”.
“No solo hubo pequeños cambios sino fundamentales. Y la Constitución habla de avanzar en derechos sociales, no retroceder”, explicó.
Y agregó: “La quita de protección al personal embarcado, la derogación de estatutos periodistas profesionales y el desarrollo de una treintena de artículos como bancos de horas, polifuncionalidad, quita de opciones frente al Ius Variandi, fue todo un cambio que se resume en una palabra que quitaron de la ley, y es la palabra dignidad”.
“Todos los cambios que se hicieron responden a la lógica de hacer del uso del trabajo una mercancía. En mateira de derecho colectivo se limita fuertemente el derecho de huelga y se quitan las condiciones de progresividad de convenios colectivos”, resaltó.
Para Ojeda, “ahora, un convenio por empresa puede afectar a un convenio general”.
“Esto puede suceder porque los delegados de empresa tienen menos fuerza para luchar que un sindicato general. La conquista que se ha logrado de los convenios colectivos ha sido paso a paso, quitarlo de un momento para otro implica que es imposible volver a reconstruirlo, sobre todo en la ecuación de fuerzas actuales, donde vemos sindicatos muy debilitados y empresas con mucho poder concentrado, gracias a la política gubernamental”, argumentó.
Y agregó: “Nuestro sistema es único en el mundo y ha funcionado muy bien aquí. La regla es que prevalece el convenio por actividad por sobre el de empresa”.
“Este experimento ya lo habían intentado con la ley Banelco y fracasó. En ese momento la ministra de trabajo era Patricia Bullrich. El movimiento sindical organizado marchó a Plaza de Mayo con caceroleros y piqueteros. Esto provocó el principio de la caída de un gobierno constitucional”, recordó.
El juez de Trabajo hizo también alusión a la precarización del trabajo con aplicaciones: “La ley por suerte está mal escrita técnicamente, pero la decisión del legislador es quitar del formato laboral a trabajadores que están en plataformas, como Uber, Didi, Cabify… Además, se deroga el estatuto del teletrabajo, que era muy importante para los empleados con trabajo on line. No era una ley perfecta, pero era posible. Se preservaba la intimidad de los trabajadores, por ejemplo”.
“Es muy fácil precarizar con el trabajo a distancia porque se pierde un elemento esencial de todo reclamo, que es la prueba. En el Grupo de Estudios de Derecho Social estamos haciendo análisis para masificar los medios electrónicos de prueba. La inspección o el sindicato no llegan, ¿Cómo se hace para defender los derechos? Allí aparecen los medios de pruebas electrónicos, un nuevo universo en el que tenemos que meternos de lleno”, advirtió.
Y agregó: “Cuando uno tiene una indemnización en el sistema laboral sabe lo que tiene tarifado. Pero, cuando uno abre la indemnización en el Código Civil puede ser multimillonaria. Por ejemplo, un trabajador no registrado que sufre la muerte de su hija por no tener obra social. ¿Cómo se cuantifica eso? Pensemos también en cómo cuantificar la muerte de un trabajador que no tiene ART. ¿Cómo evaluamos el valor vida? Esto ocurre por considerar al trabajo como mercadería y no como persona”.
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