Especialistas riocuartenses crean un instrumento para identificar el bullying relacional que aisla y excluye

Una investigación liderada por los especialistas Valeria Morán (CONICET-UNRC), Giuliana Luchino (NODOS) y Juan Pablo Zorza (NODOS) permitió crear “un nuevo instrumento sociométrico diseñado específicamente para identificar el bullying relacional”.
Se trata de una forma de acoso basada en la exclusión y el aislamiento que suele pasar desapercibida en las aulas.
Según explicaron los expertos, “este desarrollo surge como la colaboración entre instituciones locales para dar una respuesta técnica y necesaria frente a las limitaciones de los métodos de observación tradicionales”.
“A diferencia de las encuestas convencionales, este instrumento de precisión psicométrica mapea las redes de interacción social entre pares, permitiendo que lo “invisible” —el rechazo silencioso y la manipulación de vínculos— se vuelva tangible para los equipos de orientación y docentes”, indicaron.
Además, “propone un cambio de paradigma en la convivencia escolar, el equipo sostiene que los roles de violencia en el aula no son etiquetas fijas, sino posiciones dinámicas que pueden transformarse”.
El aporte central de este trabajo es demostrar que los estudiantes no “son” víctimas o agresores de forma inamovible. La investigación fundamenta que el bullying relacional —aquel que se oculta tras rumores y exclusión— se manifiesta de forma dimensional:

  • Perfiles Híbridos: El estudio identifica “víctimas activas”, estudiantes que sufren aislamiento pero que también pueden puntuar alto en conductas reactivas o agresivas, borrando la frontera tradicional entre los roles.
  • La interdependencia del grupo: Se encontró una correlación significativa entre ser víctima y actuar como espectador pasivo (outsider) en otros momentos, sugiriendo que el miedo y la indefensión aprendida hacen que un estudiante alterne su posición según el contexto social.
  • No a la estigmatización: El instrumento evita clasificar a los niños en “tipos” fijos, permitiendo que los equipos escolares intervengan sobre las conductas y la estructura social del aula, no sobre la identidad del alumno.

La urgencia de intervenir: La radiografía del rechazo
Aunque los roles fluyen, el daño es real y medible. El instrumento detectó que el bullying relacional cumple su objetivo con una precisión alarmante:

  • El peso del rechazo: Existe una correlación positiva y muy fuerte de .77 (77%) entre ocupar el rol de víctima y sufrir el rechazo activo de sus pares.
  • Aislamiento programado: La violencia relacional no solo genera daño inmediato, sino que logra que el resto del grupo valide la exclusión, haciendo que la víctima pierda casi todas sus oportunidades de aceptación social.
    Hacia una Red de Escuelas para sostener y cultivar una convivencia pacífica

“La película completa”

Con el objetivo de que esta ciencia local tenga un impacto directo, el equipo está desarrollando un sistema de aplicación ágil y convoca a instituciones de Río Cuarto y la zona a formar parte de una Red de Escuelas Colaboradoras.
“Buscamos que las escuelas dejen de mirar fotos estáticas y empiecen a ver la película completa de sus aulas para proteger a los estudiantes de forma efectiva”, explican los autores.
“A diferencia de los tests tradicionales, este instrumento desarrollado en Argentina por Morán, Luchino y Zorza no etiqueta al niño para siempre; reconoce que los roles son posiciones dinámicas que pueden cambiar y que muchos alumnos pueden, por ejemplo, ser testigos pasivos un día y defensores al siguiente.”