“El sistema universitario, científico y tecnológico argentino está siendo desmantelado”
“El sistema universitario, científico y tecnológico argentino está siendo desmantelado”, advirtió el decano de Ingeniería, Pablo De la Barrera, quien felicitó durante el acto de colación a los graduados y “también a sus familias, y todo el pueblo argentino que, aunque muchas veces olvidado por quienes gobiernan, sigue siendo el verdadero protagonista de cada uno de estos logros”.
“Ese diploma que tienen en la mano es mucho más que un papel con tinta y sellos. Es el símbolo de una de las conquistas más sagradas que ha forjado nuestra Argentina: la educación pública, no arancelada y de calidad. Aquí se conjugan el esfuerzo individual, el sacrificio silencioso de madres, padres y abuelos, y la voluntad colectiva de un pueblo que, aún en la adversidad, sigue apostando por el conocimiento como motor de justicia social, desarrollo y bienestar”, sostuvo.
De la Barrera recordó a los egresados que “con cada conquista viene una responsabilidad. La universidad pública no es gratis: la pagan los trabajadores, los jubilados, los que menos tienen”.
“Y ustedes, como profesionales, tienen una deuda con ellos. Una deuda que no se paga con dinero, sino con compromiso, con trabajo honesto, con vocación de servicio, y con una defensa inclaudicable de este sistema de educación que ha hecho grande a la Argentina”, expresó.
El decano lamentó que hoy los “grandes principios que nos permitieron soñar con un país más justo están siendo cuestionados como si fueran un obstáculo y no el verdadero camino hacia el futuro”.
En su discurso, De la Barrera consideró que “el sistema universitario, científico y tecnológico argentino está siendo desmantelado”.
“Se lo empuja al abismo con recortes brutales, con despidos, con laboratorios vacíos, con jóvenes que ganan concursos pero a los que no se les permite ingresar al sistema. ¿Qué futuro puede tener un país que considera un ‘gasto’ a su ciencia y que trata a sus investigadores como si fueran parte de una casta prescindible?”, preguntó retóricamente.
Y agregó: “Hoy, el riesgo de convertir a la educación, la ciencia y la tecnología en una mercancía es real. Nos quieren hacer creer que investigar es un lujo. Que sólo sirve lo que se puede vender. Que no hay lugar para el pensamiento crítico ni para la creatividad. Y lo más peligroso: que el saber debe estar reservado para quienes puedan pagarlo”.
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