“La política cambiaria del Gobierno es inconsistente y es inevitable, más tarde o más temprano, una corrección”
En medio de un contexto internacional con creciente conflictividad y una economía nacional endeble por la falta de dólares, el economista Carlos Seggiaro manifestó que “afrontamos un doble frente de incertidumbre en los últimos días en la Argentina”
“Esto se traduce en un fuerte aumento del riesgo país, el derrumbe en la cotización de bonos y acciones, una preocupante caída de reservas en el Banco Central, realimentación de la inflación, y un aumento de la brecha cambiaria. Un combo complicado y muy preocupante”, advirtió.
En un informe elaborado por su consultora, Seggiaro sostuvo que, “por un lado, está el frente internacional, donde la agresiva actitud del Gobierno Norteamericano, en términos de política arancelaria, está poniendo en riesgo las reglas a través de la cuales funcionó la Economía Mundial en las últimas décadas a través de las normas del GATT y la Organización Mundial del comercio (OMC)”.
“La fuerte incertidumbre que genera esta situación explica el derrumbe de las bolsas en todo el mundo, y la inédita escalada en el precio del oro, como fuente de refugio. Un tema importante para considerar aquí es que algunos países, como Brasil, frente a este cuadro, están acelerando la pauta devaluatoria de sus monedas, como un mecanismo para intentar compensar la pérdida de competitividad que resulta de un aumento en los aranceles de importación. Esta actitud pone aún más tensión sobre la política cambiaria de la Argentina, profundizando su ya muy preocupante atraso en términos relativos”, argumentó.
Y añadió: “Por otra parte, está claro que el acuerdo de la Argentina con el FMI ocupa un espacio importante en términos de incertidumbre, ya que por estas horas genera más dudas que certezas, sobre todo con relación a los reclamos del Organismo Internacional en torno al ajuste del tipo de cambio, la salida del cepo y la eliminación del blend”.
“Este viernes está prevista la reunión del Directorio del FMI, momento en el cual deberían quedar sobre la mesa algunos de estos temas. La liberalización de fondos de libre disponibilidad de parte del Organismo Internacional con el objeto de mejorar las reservas del Banco Central es una pieza clave del acuerdo, que también está generando incertidumbre”, subrayó.
El economista dijo que “este combo de problemas explica que el riesgo país que calcula periódicamente el JP Morgan, que estaba para la Argentina en 560 puntos a comienzos de presente año, arrancó esta semana por encima de los 900 puntos, alejando a nuestro país de la posibilidad de retornar al mercado internacional de deuda voluntaria, como pretendía el Gobierno de Javier Milei hace tan sólo dos meses atrás”.
“Seguimos pensando que la política cambiaria del actual Gobierno es inconsistente, y que es inevitable, más tarde o más temprano, una corrección cambiaria debido a lo cual vemos una inflación anualizada en torno al 30%, y un dólar oficial para fin de año en un rango entre 1.300 y 1.400 pesos”, opinó Seggiaro.
Y añadió: “Donald Trump amenaza abiertamente con romper la lógica y las normas con la cual funcionó la Economía Mundial desde la segunda mitad del siglo pasado. Aunque es muy posible que su estrategia sea golpear para negociar en mejores condiciones después, su accionar rompe claramente las normas establecidas por el GATT y la Organización Mundial del Comercio (OMC)”.
“La respuesta de los mercados se expresa por estas horas a través de una fuerte volatilidad, aún difícil de descifrar, propia de un contexto de alta incertidumbre. El temor, mirando hacia el futuro, responde no obstante a una lógica. Un escenario de creciente proteccionismo puede generar en el tiempo un debilitamiento del comercio mundial. Esto fue lo que siempre ocurrió a lo largo de la historia cada vez que prevalecieron este tipo de políticas”, enfatizó.
Seggiaro consideró que, “para la Argentina el impacto directo del aumento de aranceles sobre nuestras exportaciones a Estados Unidos no es ciertamente dramático”.
“Con relación a las cadenas agroalimentarias, puede afectar a las carnes, vinos y aceites vegetales. En realidad, Estados Unidos no es un cliente importante para el país. Sólo explica entre el 5% y el 7% de nuestras exportaciones”, explicó.
Sin embargo, resaltó que “el impacto negativo en el tiempo puede ser indirecto, si efectivamente un aumento de las políticas proteccionistas prevalece en el Mundo, generando una contracción del comercio mundial, afectando especialmente al Sudeste de Asia, que es el lugar hacia el cual se dirige una parte significativa de las exportaciones de nuestro país en términos de agroalimentos”.
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