Se jubiló un juez con valores, un hombre indispensable en la Justicia

Por Pablo Callejón

Los hay malos, los hay buenos y los hay mejores, pero José fue notable. Se jubiló un magistrado comprometido con las causas, capaz de sufrir el dolor de sus víctimas y de acompañar los objetivos de Justicia. Un juez que no solo hablaba por sus sentencias, que nunca apagaba el celular, que jamás se sentía interpelado. Una persona de valores que salía de Tribunales caminando y jamás necesitó ocultar sus actos. Un referente que priorizó los derechos de los niños y niñas, de los adolescentes y de sus familias. Que no decidió sobre la vida de la gente solo con recluirse en la frialdad de un despacho de Tribunales. Los expedientes de su Juzgado eran de carne y hueso. No solo había nombres, allí estaban las personas. Su legado es inmenso. Tan inmenso como la certeza de saber que en sus fallos había Justicia. Se va de Tribunales un luchador de causas sociales, un juez valorado por las organizaciones y dirigentes que buscan a diario contener a los excluidos. Hoy se fue entre aplausos un gran juez, un magistrado con principios. Los nuevos funcionarios judiciales deberían seguir sus pasos antes de caer en los vicios corporativos y la letra fría. Solo una buena persona será un gran juez. Y José fue un indispensable.