Murió Bonadío, el juez de la servilleta de Corach y las causas contra el kirchnerismo
Claudio Bonadio ingresó a la escena política en 1990 como asesor del entonces ministro del Interior Carlos Corach. Dos años después asumió como subsecretario de Asuntos Legales. El vínculo político con el vocero político en la presidencia de Carlos Menem le permitió ser nombrado juez federal de Morón, un cargo que nunca llegó a asumir. El caudillo riojano tenía preparado un mejor lugar para él. Menem resolvió aumentar el número de Juzgado Federales y designó en 1994 a Bonadío en el Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 11. Fue parte de la estrategia política que apareció documentada en una servilleta.
En 1996, el ex ministro de Economía Domingo Cavallo denunció en los medios la existencia de la servilleta escrita a puño y letra por Corach. El poderoso funcionario menemista le enumeraba los nombres de los jueces que “jugaban a favor del gobierno”. Entre los magistrados figuraba Claudio Bonadio.
La escandalosa denuncia derivó en una profunda investigación y varios magistrados fueron apartados de sus cargos. Sin embargo, Bonadio demostró una notable capacidad para eludir las embestidas sociales y judiciales. El juez logró resistir pese a las múltiples denuncias en el Consejo de la Magistratura y las críticas a su desempeño.
En septiembre de 2001, Bonadío mató a dos supuestos delincuentes tras un feroz tiroteo en la localidad bonaerense de Florida. Los “ladrones” sorprendieron al juez y un amigo en la esquina de San Martín y Matienzo, en un presunto intento de robo. Según describió la crónica policial del diario La Nación, Bonadío llevaba una bolsa de supermercado con tres botellas de vino para el asado y su amigo, un ramo de flores para la dueña de casa.
El matutino precisó que, con la mano que le quedaba libre, el juez pudo tantear su arma, una Glock calibre 40. Pero la maniobra fue advertida por los delincuentes. El presunto asaltante comenzó a disparar de inmediato e hirió al amigo del juez en el estómago.
Bonadio no tardó en sacar su arma y disparó contra uno de los agresores, que cayó muerto al instante. El otro “ladrón”, logró escapar. Fue encontrado herido con cuatro balas a unos 150 metros del lugar donde se produjo el tiroteo. Fue trasladado a un hospital, donde finalmente falleció.
Con la salida del kirchnerismo del poder, Bonadio asumió un rol protagónico para el gobierno de Mauricio Macri. Sustentado por corporaciones mediáticas que impulsaron cinematográficas puestas en escena, Bonadio montó grandes operativos judiciales en la embestida por las denuncias de corrupción durante los 12 años de gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.
El juez sumó denuncias por “arbitrariedades”, “parcialidad” y “abusos de la prisión preventiva” que logró sortear en medio de un blindaje mediático y político del Gobierno de Macri.
Tuvo a su cargo la causa Hotesur, las acusaciones contra Lázaro Báez, el Memorando con Irán, Dólar Futuro, la primera parte del encubrimiento del ataque a la AMIA y la Tragedia de Once. En ese escenario, Bonadío pidió desaforar y detener a la vicepresidenta en varias oportunidades.
La disputa entre Cristina y Bonadio se hizo visceral. La ex presidenta lo llamó “pistolero, mafioso y extorsionador” en cadena nacional y el juez buscó exponerla, cada vez que pudo, en denuncias, citaciones a indagatoria y operativos que eran cuidadosamente filtrados a la prensa amiga.
A lo largo de su trayectoria judicial Bonadío acumuló denuncias en el Consejo de la Magistratura por asociación ilícita, mal desempeño, protección a redes de narcotráfico, enriquecimiento ilícito y crecimiento patrimonial injustificado. De las 51 denuncias en su contra, 41 fueron desestimadas. Muchos de esos rechazos ocurrieron durante los 12 años de gobierno kirchnerista.
En 2004, la Oficina Anticorrupción lo denunció por “incumplimiento de deberes, prevaricato y tráfico de influencias”, acusándolo de favorecer a Víctor Alderete. También estuvo sospechado por dejar prescribir la causa Tandanor – privatización de tierras – y los créditos a la Curtiembre Yoma, de la familia menemista.
Cuando estuvo a cargo de la causa Amia, Bonadio fue apartado de la investigación por el encubrimiento y las pistas falsas plantadas debido a su “falta de imparcialidad”. En el caso, se encontraban sospechados Juan José Galeano y su ex jefe Carlos Corach.
En 2010, el ex fiscal Alberto Nisman denunció a Bonadio por amenazas y espionaje ilegal junto al funcionario macrista Fino Palacios y el ex ministro Carlos Corach.
Bonadío era un frecuente partícipe de eventos en la Embajada de Estados Unidos y fiel a su rol de referente judicial del macrismo, asumió la investigación por “los cuadernos K”
Tras la derrota de Macri en las elecciones, Bonadío amplío su licencia por vacaciones y en la mañana de hoy se conoció su deceso. Tenía 64 años y padecía una enfermedad cerebral.
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