Los CEOS, despedidos
(*) Por Lic. Jorge Hernández
Economista – Docente de la UNRC
Cuando el presidente Macri deje el gobierno, como mínimo, habrá conseguido que el PBI, la cantidad de bienes y servicios finales producidos en el país, medidos en pesos, sea al final de su mandato un 5% menor que al comienzo. Como la población ha crecido, la producción por habitante, per cápita en términos más “profesionales”, registrará una caída del 8,8%.
Si la valuación de la producción se realiza en dólares, los resultados son peores. La caída del PBI será, como mínimo, del 25,6% del agregado y del 28,6% del per cápita.
O sea, cuando termine la gestión de la alianza electoral entre el PRO, la UCR y la Coalición Cívica -Cambiemos-, quedará la evidencia que un gobierno conducido por una altísima dotación de empresarios no ha sido capaz, ni siquiera, de mantener el nivel de producción. En una empresa privada, el staff que genera esos resultados sería, seguramente, despedido. Tal vez eso es lo que la población argentina ha hecho con su voto.
Analizar la evolución del gasto agregado ofrece más fundamentos al despido. La caída del consumo privado en un 5% es elocuente de la insatisfacción de corto plazo, la del 3,8% del consumo público, que es salud, educación, ciencia y tecnología entre otras, le agrega disgustos a la vida cotidiana.
Dice la teoría económica convencional, cada vez mas extendida al sentido común y cada vez más carente de sentido, que debemos hacer un esfuerzo en el presente, ¡¡¡y vaya si la inmensa mayoría de los argentinos lo hicieron!!!, para poder construir un venturoso futuro, destinando nuestros renunciamientos presentes a la ampliación de nuestra capacidad de producción, en particular a la inversión. Con el esfuerzo interno y la absurda expectativa de que si ellos gobernaban lloverían inversiones externas, el paraíso estaba al alcance de la mano. Sin embargo, no sólo no llovieron inversiones, sino que en el gobierno de los CEOs se redujo la inversión en un 23,6% haciendo que el futuro, a pesar del esfuerzo realizado sea, si no negro, al menos gris oscuro.
Intensificando el gris, que habían prometido amarillo, el gobierno PRO-Cívico-Radical para abastecer de divisas un país agobiado por la restricción externa, transfirieron el costo de disponer hoy de dólares y otras monedas preciosas, a las generaciones futuras contrayendo un endeudamiento externo de U$S 103,3 mil millones, que deberán pagar nuestros hijos, nietos, bisnietos y hasta, probablemente, nuestros choznos allá por 2117. La provisión de divisas por endeudamiento permitió abastecer la demanda para formación de activos externos, que en lenguaje coloquial llamamos fuga, por U$S 82.082 millones. O sea, se endeudaron varias generaciones para que casi un 80% tenga destino de paraíso o colchón. De ampliación de capacidades productivas para el futuro, nada. O casi nada.
Pero volvamos un momento a este pasado reciente para identificar quienes fueron los padecientes de esa ruinosa gestión que acumuló una inflación anual promedio de 42%, una estimada para su último año de gestión de 54,2% en el nivel general y del 56,5% en la canasta alimentaria.
Esa inflación, cuyo nivel llevaría a la desaprobación de su presidencia en términos de la evaluación propuesta por el propio presidente Mauricio Macri, sumada a la caída del empleo de calidad, explicada por una pérdida de 194.235 empleos privados formales; al crecimiento de la tasa de desempleo en 4,7%; y a la desprotección -y hasta el desprecio- de los trabajadores, llevaron a que, durante los años de su mandato, como mínimo, los salarios reales medios de los trabajadores formales privados hayan caído un 17,9%, la jubilación mínima un 19,3% y la jubilación media un 8,9%
Tratado de explicar
El incremento del desempleo global, la pérdida de empleos de calidad y la caída del salario directo e indirecto, explican la caída del consumo privado que absorbía el 72,2% del producto interno argentino de 2015. La reducción del consumo privado (-5%) y del consumo público (-3,8%) hubieran disminuido la absorción de la producción nacional en un 4,12%. Si se considera la reducción en la inversión (23,6%) la caída en las ventas de productos nacionales hubiera llegado al 8,2%, en ambos casos considerando invariante las importaciones.
Pensando en que el crecimiento puede ser arrastrado desde el mundo, la caída de la demanda interna debió haber producido un incremento de las exportaciones del 22% para compensar la reducción del consumo público y privado, y del 43,7% para incluir el efecto depresivo de la reducción de la inversión. El crecimiento de las exportaciones, uno de los muy pocos resultados “positivos” que puede exhibir la presidencia Macri, fue de una magnitud insuficiente, el 15,4%, lo que explica la reducción del PIB, derrumbe que se vio mitigado por la caída de la demanda por bienes exteriores, las importaciones, en un 4,4%.
Los enunciados, ya serían suficientes para entender el despido de los CEOs, pero sin esfuerzo se pueden encontrar muchos más, pero para cerrar este breve repaso de incompetencias recordemos que, a pesar del endeudamiento de 103,3 miles de millones de dólares y de una devaluación del 523,2%, el gobierno debió recurrir a la aplicación de un cepo mucho mas intenso que le recibido de la gestión precedente.
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