El dictador Jorge Rafael Videla tuvo trillizos en Río Cuarto – por Jericles

¡Sorprendente hallazgo de nuestro equipo de investigación!

Después de meses de investigación, donde incluso se trabajó en equipo con algunos espías del gobierno anterior, nuestros perros de presa de la noticia consiguieron armar un rompecabezas increíble, con una historia que calará muy hondo en el corazón de los riocuartenses.

En 1980 el dictador Jorge Rafael Videla visita Rio Cuarto como presidente (lo recuerdo perfectamente porque fue el mismo día que apareció el diario Puntal por primera vez, con una caricatura de Videla en tapa, realizada por Ángel Vieyra)

A la noche, para relajarse del trajinar y el protocolo de aquella jornada, la comitiva presidencial decidió tirarse una canita al aire y enfilaron para el cabaret El Molino Fucsia que estaba en la ruta 8. Ahí Videla, entre copa y copa y lejos de ladictatorial vigilancia de su mujer, trabó relación con una alternadora, tuvieron relaciones sin protección (Videla no se cuidaba por una cuestión religiosa, recordemos que con su esposa tuvo siete hijos) y de ese encuentro secreto, en mayo de 1981 nacieron trillizos, dos varones y una mujer.

Durante años Videla se negó a reconocerlos, a pesar que  uno de ellos ya en la primaria era el fiel reflejo de su padre: nariz larga y puntiaguda, mirada de águila, y hasta le asomaba un incipiente bigote negro recortado.

Pero finalmente, presionado, decidiópasarle una pensión alimentaria a los tres hijos por el resto de sus vidas.

En el año 1999 Videla (que había sido indultado por Menem) vino a conocerlos: se dejó crecer la barba, se puso anteojos negros (esto último no le costó mucho trabajo), se alojó en el Batallón de Arsenales, y simulando ser un tío lejano estuvo de visita en la casa donde vivían la madre con los trillizos. ¡El disgusto que pasó ese día fue terrible! Allí se enteró que uno de los pibes había entrado al seminario para ser cura villero y abrazar la opción de los pobres, la piba era feminista atea y feroz militante pro aborto y el tercero estudiaba en la Universidad y militaba en la Juventud Revolucionaria Guevarista!

El golpe fue tan duro que Videla tuvo que ser internado en la Clínica del Sur por un pre infarto.

Por supuesto, nunca más volvió a verlos…

Los trillizos jamás supieron que su padre era Videla, y es por eso que acá no damos sus nombres y apellido para no deschavarlos.

Y por ironías del destino, por esas vueltas que tiene la vida, uno de sus hijos entró a trabajar en Valsecchi, en la sección “Sanitarios”, ¡y él fue quien le vendió a la penitenciaria donde Videla cumplía su condena, el inodoro donde el dictador murió sentado!

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Hay mil historias como estas en la ciudad de SobreMonte… ¡Historias que te harán repensar el mismísimo sentido de la vida, mirá lo que te digo!

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